Práctica del «Manual para vivir conscientes» que comparto en público con todos vosotros.
Este maravilloso ejercicio nos ayuda a equilibrarnos de una manera rápida y eficaz. Se puede utilizar siempre que haya una emoción negativa en ti o alguna molestia corporal. Incluso puedes hacerlo con ansiedad, taquicardia, asma…etc. Reequilibra y reajusta en un instante tus cuerpos energéticos más cercanos. Es como un ejercicio de urgencia para momentos desesperados. Pero también es un eficaz chute energético por las mañanas. Si lo realizas nada más levantarte, empiezas el día con una energía renovada y limpia.
Este ejercicio te hace sentirte en unos minutos equilibrado. Eso sí, después de realizarlo, depende de ti seguir manteniendo esa energía con tus pensamientos, actos…etc.
Puedes hacerlo tantas veces como desees en el día. No tiene contraindicaciones, pero si padeces de dolor cervical, te recomiendo que te sientes pegando la espalda a la pared, pues habrá un momento en que tendrás que echar la cabeza ligeramente hacia atrás.
Si te han intervenido quirúrgicamente de algún órgano, debes esperar unos cuarenta días para hacerlo.
Se realiza sentado en una silla con las piernas en ángulo recto y brazos relajados.
Consta de tres respiraciones. La primera se hace con la parte baja del abdomen, la segunda con la parte media del tórax y la tercera con la parte alta del tronco, donde se localizan las clavículas.
Las tres respiraciones se harán primero con la cabeza recta, después con la cabeza mirando hacia abajo relajadamente, y después con la cabeza ligeramente hacia atrás.
Acabaremos con una respiración normal y con la cabeza recta.
La importancia del ejercicio está en la espiración, cuando soltamos el aire.
Las respiraciones serán profundas pero sin forzar, y soplaremos el aire con la boca abierta y relajada hasta que no podamos soltar más aire. Eso es lo esencial, soplar el máximo que se pueda pero despacio. Todo el aire que soltemos forzando es aire retenido en nuestros alvéolos. Al soplarlo, eliminamos energía retenida, para renovarla con nuevos átomos de aire.
Después de la explicación, os comento como realizarlo correctamente.
“Sentados, con la cabeza recta y brazos relajados, inspiramos con el abdomen y soplamos hasta que no podamos más, seguidamente respiramos con la parte media del tórax y soplamos de nuevo al máximo para volver a respirar, pero esta vez, intentando hinchar la parte alta de los pulmones y soplando de nuevo todo el aire que podamos. Cuando vayamos a volver a respirar con el abdomen bajaremos la cabeza dejándola relajada. Y respiraremos y soplaremos las 3 veces (abdomen-tórax y zona clavicular) con la cabeza hacia abajo. Seguidamente, cuando iniciemos a respirar de nuevo con el abdomen, echaremos la cabeza ligeramente hacia atrás. Es suficiente con un poco de inclinación, continuando con las tres respiraciones (abdomen-tórax y zona clavicular). Y cuando acabemos, pondremos la cabeza recta y haremos una o dos respiraciones normales.
Al acabar el ejercicio, o incluso durante el mismo, puedes tener ganas de bostezar o incluso toser. Hazlo normalmente y continúa respirando si no habías acabado.
Al finalizar, quédate unos segundos sentado mientras tu energía termina de reajustarse y tomar su lugar.”
Después simplemente comprueba la sensación de bienestar que queda.
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